Psicopatología del vínculo profesor alumno: el profesor como agente socializante


Existe una interacción entre el alumno y el profesor, existe la relación de poder donde entra la premisa “saber es poder”, por lo que en este tipo de relación es necesario abordar el conocimiento como un personaje central en el escenario pedagógico.

El carácter represivo de la educación se basa en la selección de alternativas únicamente por parte del docente y el carácter agresivo de la relación alumno-maestro. El aprendizaje es una forma de relación que permite la transmisión de conocimientos pero, pero también es una transmisión de ideologías diversas.

En un enfoque psicoanalítico la gente se relaciona con tres tipos de vínculos, que fueron aprendidos en la familia, que son el vinculo de dependencia (padres-hijos) el vinculo de cooperación o mutualidad (es intersexual: pareja y fraterno: hermano-hermana) y un vinculo de competencia desglosable. Estos vínculos mencionados varían entre situaciones, pero se encuentran latentes en la interacción social.

Dentro de la enseñanza, el vínculo que se supone natural es el, vínculo de dependencia, el cual puede expresarse en supuestos tales como:

*El profesor sabe mas que el alumno *El profesor debe proteger al alumno de cometer errores *El profesor debe y puede juzgar al alumno *El profesor puede y /o debe definir la comunicación posible con el alumno.

Definir la comunicación implica establecer el contexto y la entidad de los participantes, es decir el profesor es quien decide los tiempos y los roles de la relación, es el que pone los códigos para la comprensión de los mensajes y la información del vocabulario.

El profesor puede pensar que sus intenciones son buenas, pero en el caso específico de decir “la maestra es como la segunda madre” forma parte de los modelos arcaicos de enseñanza, los cuales se aprenden en el seno de la familia.

El autentico interés que desde hace tiempo la pedagogía nos muestra como motor del aprendizaje, debería ser tomado con un sentido etimológico literal, como un “estar entre” poniendo al conocimiento en medio de la escena educativa y no detrás de la misma, es decir poniéndolo entre los que enseñan y los que aprenden.

El sistema social siempre ha influenciado a la educación esto a provocado que ésta sea hoy en día demasiado dualizada o maniqueista, muy apegada a las organizaciones gubernamentales y con una creencia muy conservadora y queramos o no estos son los vehículos en los que la enseñanza se traslada a estas relaciones de maestro y alumno. El sistema es maniqueista por considerar que hay solo cosas falsas y verdaderas, solo malas y buenas. En cuando a la orientación gerontocratica, la forma que se maneja para cubrir cargos de alta responsabilidad son concursos basados en la antigüedad y antecedentes de las personas basada en el hecho que los viejos saben más, la imagen clásica del anciano dotado de conocimientos que simboliza la imagen de la responsabilidad en la transmisión de conocimientos. Es aquí donde el carácter conservador hace presencia en el carácter educativo.

La mayor parte de nosotros estamos acostumbrados a que los profesores den respuestas, y no a cualquier pregunta sino preguntas que ellos hayan elegido o que consideren como importante, fuera de eso, cualquier otra cosa carece de importancia. No resulta difícil saber entonces, el por que la educación actual se ve como un obstáculo para la investigación o el desarrollo de las actitudes que deberían definir a un investigador.

¿Entonces, a que privilegios queda reducido el alumno universitario y cualquiera que este en el lugar del que aprende? El sistema escolar en general es una manera de mantener quietos a los jóvenes, suena ridículo pero es un hecho que a los jóvenes que se les quiere inculcar una educación deben estar procesados en las escuelas. La represión puede estar en la mayor parte de los actos educativos, especialmente en la forma de selección de perspectivas, negando unas y aceptando otras y los profesores como autoridad, determinar y dictaminar acerca de cuales son validas y cuales no. El conocimiento implicara entonces, derechos no solo sobre la realidad que pueda ser conocida o modificada sino, también sobre las personas, es el modo en que se ejerce el poder otorgado al profesor sobre el alumno, incluyendo situaciones donde entran premisas como “¿usted sabe con quien está hablando?” la cual es una forma agresiva de posicionarse superiormente con el alumno.

Hoy en día, las personas encuentran menos lugares y sectores de la vida social donde puedan tener iniciativa y responsabilidad, se les piden que tomen decisiones que ya han sido tomadas en otra parte, es esta persona la que se ha familiarizado con un sistema de producción para el que fue educado y poder ejecutar las tareas que se le asigne, reproducir lo ya hecho sin tener la necesidad de crear algo nuevo, progresivamente va perdiendo su contacto con el resto de la vida humana y cuya personalidad se deforma y se encoge de forma extremista.

Si la educación es frustrante, agresiva t represiva no es solo porque el profesor lo propone así, es así por que traduce al momento de enseñar una realidad social que debe entenderse no como el contexto en el que se ve obligado a vivir sino como una trama real que da sentido a lo que realiza.

Fuente:

Revista de Ciencias de la Educacion, Rosario Argentina, pp. 53-87

jueves 17 de septiembre de 2009

Como ayudar a los niños a tener autodisciplina


A los niños les gusta dejar las cosas para después, o dejarlas de hacer definitivamente, sin generalizar pues hay niños que les gusta seguir una rutina ya impuesta, arreglar su cuarto y hacer la tarea. No es que ser disciplinado sea muy bueno, a veces llega a ser algo muy problemático, pues esto puede provocar que niños desarrollen un comportamiento compulsivo y mucha angustia, los niños así son inseguros, viven con miedos y necesitan de seguridad absoluta.

En un caso contrario, el niño que le cuesta trabajo ser ordenado, que desafía a sus padres, come y habla mucho, deja de hacer muchas cosas o las deja para después aun que diga que las hará luego, generalmente no puede estar quieto en la escuela y casi ningún lugar.

Este comportamiento debe ser aceptado pues es comportamiento de un niño, pero debe disciplinarse para que no se salga de control. Sin duda hay que tolerar al niño, las reglas del comportamiento deben ser establecidas definitivamente pero deben ser mínimas y muy exactas.

Desafortunadamente no hay un conjunto de normas fáciles a seguir para que los padres resuelvan un problema de esta naturaleza con el niño, solo hacen falta las reglas consistentes. Deben de tener una hora para ir a dormir, seguir normas adecuadas del orden de la casa y ajustarse a la forma de vida familiar y social. Para asegurarse de que el niño sigue esta disciplina primeramente hay que aclararle las cosas que no puede hacer, y después explicarle porque esa conducta es indeseable, hay que tener cuidado en esto pues estudios sobre niños angustiados han demostrado que sus padres los han amenazado o castigado de forma inconsciente.

Cuando se fija una regla hay que decirles a los niños que el ruido a veces molesta y esto puede ser incomodo para otras personas, es muy probable que los niños lleguen a tener sensibilidad por las necesidades ajenas i se les trata como seres razonables y buenos, que deciden hacer las cosas por ser debido y no ser forzados a cumplir. Cual sea el caso, se les debe aclarar que cuando sea factible se les puede dejar hacer lo que gusten, pero que otras veces no tienen mucha libertad y hay que obedecer ciertos principios de conducta o sufrir consecuencias claramente definidas.

El castigo y la tolerancia nunca deben ser indiscriminados y absolutos, es decir, una madre puede reaccionar diferente de acuerdo a su humor frente a la situación de que su hijo llora en la juguetería, puede que ignore el berrinche, le pegue o para detenerlo simplemente le compre el juguete que quiere, como consecuencia el niño puede crearse las siguientes ideas contraproducentes:

*Es provechoso y conveniente lloriquear.

*El mundo es muy confuso, cuyas reglas son complicadas y por eso hay que angustiarse ante la posibilidad de hacer algo mal.

*Su madre es una tonta que amenaza en un minuto y al siguiente premia.

*El vengarse del mundo cuando uno esta frustrado (como lo hizo mamá) es una buena manera para afrontar las cosas que no salen como quisiera.

Cuando un niño que quiere hacer algo que le parece desagradable o molesto, es importante mantenerse firme, los niños pueden chantajear, manipular, amenazar y lloriquear con tal de salirse con la suya , hay que enseñarles que de nada va a servir su teatrito.

¿No puede ser nocivo para el niño que gimotee la mitad de la noche antes de dormir? Si puede serlo, en especial con niños así, que insisten en sufrir antes que conformarse a reglas que les parecen difíciles. Pero aun así sigue en pie el hecho de que es peor mimar a este tipo de niños., les alentara a seguir con berrinches y chantajeando, incluso aun en la edad adulta, cuando les será aun mas infinitamente difícil salirse con la suya.

En la mayoría de los casos en que un niño se niega a aceptar cualquier disciplina son mas bien los padres los que se rehúsan a enfrentarse a las consecuencias de forzarlo a auto disciplinarse, la debilidad de ellos se convierte en debilidad del niño. Tiene que aprender a luchar por lo que Freud llamo “el principio de realidad” debe aprender a sacrificar placeres presentes para conseguir ganancias futuras, hay que enseñarle que si come demasiado por la noche tendrá dolor de estomago, que si no se duerme temprano se estará durmiendo mañana en clases, que no hay ninguna otra manera, no hay magia ni ningún tipo de felicidad instantánea. Por esto mismo los cuentos de hadas, la magia, las películas de Hollywood y programas de televisión son populares entre niños pues los proveen de todas sus exigencias y la felicidad inalcanzable que desean.

Hay que educar al niño de forma realista, enseñarle que las cosas cuestan trabajo y no se producen por arte de magia, dejar que gane su dinero semanal haciendo mandados o que tener un cuarto para el solo amerita mantenerlo limpio, no hay que decirle de forma pesimista que el mundo es malo que nunca obtendrá cosas buenas de los demás, esto le quitara motivación , hay que informarle que el mundo tiene aspectos buenos y malos, que si quiere mas cosas buenas que malas tendrá que participar en algún tipo de actividad, pero que las cosas malas siempre estarán presentes.

¿Es necesario reprender al niño con golpes? Por un lado tenemos que bajo ninguna circunstancia debe uno usar los golpes, pues el niño invariablemente interpretan las nalgadas y otras formas de castigo corporal como prueba de que sus padres están enojados con ellos y los odian. Por otro lado tenemos que los niños muchas veces se sienten aliviados al ser físicamente maltratados por sus malas acciones y que para impedir mas actos malos las tundas son efectivas.

Hay que utilizar el castigo como un medio paliativo y temporal, no hay que engañarnos ni creer que esta medida tendrá un efecto permanente o que le hará un máximo bien al niño. Pero si ya se han usado otros métodos disciplinarios sin resultados excepto una tunda o equivalente se puede utilizar este tipo de penalización. Pero hay que recordar que uno debe distinguir entre un castigo y una penalización, el primero se aplica con odio y devaluación como persona, el segundo es una forma de frustración que se aplica de forma objetiva al individuo para ayudar a la enseñanza cuando su comportamiento sobrepaso los limites aceptables.

La meta de todo esto no es solo socializarlo para que no moleste ni a usted ni a otros, sino entrenarlo para entrenarse a si mismo, naturalmente uno quiere ver sus niños ser felices sin conflictos, pero también ver que se conviertan en adultos capaces de saber arreglárselas en la vida.

Ellis Albert

Sexo, infancia y neurosis

Edit. Grijalbo, 1974

Pag. 143 - 158

jueves 10 de septiembre de 2009

Condicionamieto Clasico y Operante

Condicionamiento Clásico

Fue Pavlov quien dio origen a la investigación de los reflejos condicionados con sus experimentos con animales.

Pavlov comenzó estudiando la digestión, esto le sirvió como base para comenzar sus trabajos de experimentación donde los animales segregaban saliva antes del alimento. Pavlov pudo observar que los animales tenían una reacción fisiológica como la salivación con simplemente escuchar los pasos del experimentador con la comida. Con estos experimentos concibió una teoría la cual estudia la forma en que actúan los reflejos condicionados.

Cuando hablamos de condicionamiento clásico nos referimos al condicionamiento pavloviano. Thorndike, presento un condicionamiento que era muy diferente al de Pavlov. En ambos se notan diferencias, primero en el condicionamiento clásico el refuerzo que era el alimento se daba siempre, sin importar cual fuera la reacción del animal, ya sea sin salivar o salivando, en el condicionamiento operante el animal recibía el alimento solo si tenia el comportamiento esperado. Es decir en el primer caso el comportamiento era involuntario y en el segundo “voluntario”. En el caso del condicionamiento clásico la asociación era por estímulos, en el operante eran simplemente estimulo y respuesta.

Para comprender mejor el condicionamiento clásico hay que tener claros ciertos conceptos:

*El estimulo incondicionado, que es cualquier estimulo que de lugar a una respuesta medible en el organismo por un periodo de tiempo suficientemente largo.

*El estimulo condicionado, es un estimulo neutral, que no produce ninguna respuesta pero se asocia con el incondicionado y para producirla.

*Respuesta incondicionada, es la respuesta provocada por el estimulo incondicionado.

*Respuesta condicionada, parte de la respuesta incondicionada, y se produce cuando se analiza la asociación de la respuesta incondicionada con el estimulo incondicionado.

Existe un problema en el condicionamiento clásico, al momento de investigar con humanos, la cual se llama “respuesta voluntaria”, esta variable que puede provocar errores se basa en la cooperación de las personas con la investigación, pues cuando quieren cooperar responden antes de la respuesta natural.

Procesos importantes del condicionamiento clásico:

*Adquisición, proceso del aprendizaje por el cual una respuesta pasa a formar parte del organismo.

*Extinción, es el proceso por el cual una respuesta se debilita cuando no se refuerza.

*Recuperación Espontanea, cuando una respuesta se extingue puede reaparecer mas adelante después de transcurrir cierto tiempo.

*Generalización del estimulo, cuando una respuesta que esta condicionada a un estimulo determinado, reaparece cuando surgen otros estímulos similares.

*Generalización de la respuesta, es la contraparte de la generalización del estimulo.

Variables en la experimentación: Variables del estimulo, el estimulo debe ser suficientemente fuerte para provocar una respuesta. El intervalo entre el estimulo condicionado y el estimulo incondicionado, se descubrió que hay un tiempo entre el intervalo de estos dos aspectos para formar una huella. El intervalo entre ensayos del experimento, se dice que 90 segundos es lo ideal ente los intervalos.

Merece su atención el hecho de que todas las especies de animales, cualquier tipo de organismo de cualquier edad puede condicionarse incluso antes de nacer, pero hay ciertas restricciones en el condicionamiento clásico, se refiere a las generalidades, filogenética, ontogenetica, generalidad del estimulo y la generalidad de respuesta.

Sin duda, el condicionamiento clásico estuvo determinado por los experimentos realizados por Pavlov, que sus descubrimientos a pesar de ser fisiológicos hicieron una gran a portación a la psicología, sobre todo con un enfoque conductista, al igual que diversos psicólogos enfocados a la experimentación, que pensaban que los procesos psicológicos solo pueden estudiarse si son observables y son manifestados mediante la conducta.

Condicionamiento Operante

El Descubridor de los principios básicos del condicionamiento operante fue B. F. Skinner. El condicionamiento operante es un proceso de ejercer control sobre la conducta de cierto organismo en un ambiente por medio de un refuerzo. Skinner propuso su sistema y describió sus experimentos en 1938 pero solo se le tomo en serio alrededor de 1950.

Características del condicionamiento operante:

*Interés en el control del ambiente: el sujeto en la situación de experimentación se encuentra en un ambiente libre de cualquier estimulo, con el fin de controlar toda la situación.

*Estudio intensivo del sujeto individual: el comportamiento de los sujetos de experimentación es registrado y estudiado minuciosamente.

*Interés en el comportamiento y sus leyes: las leyes del aprendizaje que se han descubierto a nivel conducta y no a nivel fisiológico.

*Programación y registro automáticos y continuos: En el condicionamiento operante se ha seleccionado como medida la tasa de respuesta que es una unidad sencilla y fácilmente y medible.

Un instrumento para registrar el comportamiento que se ha convertido en algo imprescindible para el condicionamiento operante es el registro acumulativo. Con el objetivo de poder controlar el comportamiento de un organismo y hacer que actúe como se quiere se comienza por reforzar cada vez que el organismo se comporte como se desea, a esto se le llama moldeamiento. La conducta supersticiosa es la que se relaciona de forma accidental con el refuerzo.

El condicionamiento operante trabaja con dos determinantes para el comportamiento: los ambientales y los históricos, los ambientales se encuentran alrededor del organismo, los históricos pertecenen a la historia y el pasado del refuerzo.

Programas de refuerzo simple:

*refuerzo de razón fija: se refuerza un comportamiento cada cierto numero de respuestas.

*refuerzo de razón variable: el organismo se refuerza al azar pero en torno a un promedio determinado.

*refuerzo de intervalo fijo: se refuerza el tiempo, no el número e respuestas.

*Refuerzo de intervalo variable: se refuerza al azar con tiempos variables pero en torno a un cierto promedio.

Programas de refuerzo complejo:

*De refuerzo simple: dos o mas programas independientes que se presentan al organismo de manera sucesiva cada uno se da en presencia de un estimulo discriminativo característico.

*De refuerzo completo: consiste en reforzar una respuesta con dos o más programas que actúan al mismo tiempo.

*De refuerzo recurrente Consisten en reforzar dos o mas respuestas en base a dos o mas programas que se presentan al mismo tiempo.

Generalidades

Generalidad filogenética: en el condicionamiento operante se han estudiado animales con las mismas escalas evolutivas de la filogenética.

Generalidad ontogenetica: el estudio de especies con una edad inferior, bebes recién nacidos y monos de 15 días, puestos a experimentación.

Generalidad de la respuesta: en animales que están en eslabones inferiores de la escala filogenética los patrones de comportamiento comunes a la especie desempeñan un papel de gran importancia y pueden interferir en el aprendizaje de respuestas instrumentales.


domingo 6 de septiembre de 2009

Sigmund Freud - Obras completas


Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en una pequeña localidad de Moravia llamada Freiberg. Su padre fue un comerciante de lana con una mente muy aguda y un buen sentido del humor. Su madre era una mujer activa, vivaz, segunda esposa del padre de Sigmund y 20 años menor que su marido. Tenía 21 años cuando tuvo a su primer hijo, su apreciado Sigmund. Este tuvo dos medio-hermanos y otros seis hermanos. Cuando tenía 4 o 5 años (él no recuerda bien), su familia se trasladó a Viena, donde viviría casi toda su vida.

Freud, un niño brillante, siempre a la cabeza de su clase, ingresó en la escuela de medicina; una de las pocas opciones para un jóven judio en Viena en esos días. Allí, se embarcó en la investigación bajo la dirección de un profesor de fisiología llamado Ernst Brücke. El maestro creía en nociones comunes o, si se quiere, radicales de aquella época y que hoy conoceríamos como reduccionismo: “no existen otras fuerzas que las comunes físico-químicas para explicar el funcionamiento del organismo”. Freud pasó muchos años intentando “reducir” la personalidad a la neurología, causa que más tarde abandonaría.

Freud era muy bueno en el campo de sus investigaciones, concentrándose sobre todo en neurofisiología e incluso llegó a crear una técnica especial de tinción celular. Pero, solo existía un número limitado de puestos y había otros por encima de él. Brücke le ayudó a conseguir una beca de estudios, primero con el gran psiquiatra Charcot en París y posteriormente en Nancy con el que más tarde sería su rival: Bernheim. Ambos científicos estaban investigando el uso de la hipnosis en los pacientes histéricos.

Después de pasar un breve período de tiempo como residente de neurología y como director de una guardería infantil en Berlín, Freud se volvió a Viena y se casó con su prometida de años Martha Bernays. Allí abrió su consulta de neuropsiquiatría, con la ayuda de Joseph Breuer.

Las lecturas y obras de Freud le proporcionaron tanto fama como ostracismo dentro de la comunidad médica. Se rodeó de un buen número de seguidores que más tarde se convertirían en el núcleo del movimiento psicoanalítico.
Desafortunadamente, Freud tenía una gran propensión a rechazar a aquellos que no estaban de acuerdo con sus teorías; algunos se separaron de él de manera amistosa, otros no, estableciendo entonces escuelas de pensamiento competidoras.

Freud emigró a Inglaterra justo antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando Viena ya no era un sitio seguro para un judío y más aún de la talla del famoso Freud. Poco más tarde murió de un cáncer maxilobucal del que había sufrido desde hacía 20 años.
Teoria

Freud no inventó exactamente el concepto de mente consciente versus mente inconsciente, pero desde luego lo hizo popular. La mente consciente es todo aquello de lo que nos damos cuenta en un momento particular: las percepciones presentes, memorias, pensamientos, fantasías y sentimientos. Cuando trabajamos muy centrados en estos apartados es lo que Freud llamó preconsciente, algo que hoy llamaríamos “memoria disponible”: se refiere a todo aquello que somos capaces de recordar; aquellos recuerdos que no están disponibles en el momento, pero que somos capaces de traer a la cosnciencia. Actualmente, nadie tiene problemas con estas dos capas de la mente, aunque Freud sugirió que las mismas constituían solo pequeñas partes de la misma.

La parte más grande estaba formada por el inconsciente e incluía todas aquellas cosas que no son accesibles a nuestra consciencia, incluyendo muchas que se habían originado allí, tales como nuestros impulsos o instintos, así como otras que no podíamos tolerar en nuestra mente consciente, tales como las emociones asociadas a los traumas.

De acuerdo con Freud, el inconsciente es la fuente de nuestras motivaciones, ya sean simples deseos de comida o sexo, compulsiones neuróticas o los motivos de un artista o científico. Además, tenemos una tendencia a negar o resistir estas motivaciones de su percepción consciente, de manera que solo son observables de forma disfrazada.
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Fuente: www.psicologia-online.com
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lunes 16 de febrero de 2009

Fenomenologia y Psicología pt. 2

LA PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICA


Introducción

Una de las corrientes filosóficas más importantes de nuestro siglo es la fenomenología. A su base se encuentran las investigaciones de Edmund Husserl, que han tenido una decisiva influencia sobre figuras como Max Séller, Martín Heidegger, José Ortega, Karl Jaspers, Jean Paul Sartre y Maurice Merleau-Ponty. Además de su desarrollo dentro del marco estrictamente filosófico, la fenomenología ha tenido estrecha conexión con los problemas de la psicología, y ello por razones muy justificadas.
La fenomenología, en efecto, se propuso analizar la estructura de la conciencia con objeto de hallar así un conocimiento que pudiera servir de base firme a todos los demás saberes. Por ello, su propósito tenía forzosamente que cruzarse con el de la psicología introspectiva. En general, ambos conocimientos han tenido que plantear explícitamente su relación, sus coincidencias y sobre todo sus divergencias.
La psicología de orientación fenomenológica ha tenido algunos desarrollos de interés. Además, a través de los enfoques existencialistas próximos a la fenomenología, ésta ha influido con cierta intensidad en algunos medios psiquiátricos, de donde luego ha refluido sobre la psicología. Procuraremos aquí de modo sucinto precisar el sentido de esta psicología fenomenológica.

Antecedentes: Carl Stumpf (1848-1936)

En el origen de la fenomenología se hallan, primero, el magisterio de Franz Brentano y su teoría de la “intencionalidad” de los actos psíquicos; luego, la influencia de Stumpf. A Brentano ya nos hemos referido antes (veáse cap. 16); por su parte, Carl Stumpf (Wiesentheid, Baviera 1848-Berlín 1936) estudió en Wurzburgo con Brentano y en Gottinga con Lotze y fue luego profesor en Wurzburgo, Praga, Halle, Munich y Berlín, así como presidente del Congreso Internacional de Psicología en 1896. Sus trabajos sobre la percepción del tono y de la música son su mayor aportación a la psicología. Aparte de esta área concreta, Stumpf influyó sistemáticamente en el desarrollo de la psicología de su época, ya que contribuyó a la aceptación de la teoría de Brentano. Kohler y Kofka fueron alumnos suyos. Entre sus obras principales se encuentran: Sobre el origen psicológico de la representación del espacio (1873), Psicología del tono (Tonpsychologie) (1883-1890), Sensibilidad y sensación sensible (1928), y Teoría del Conocimiento (1939-1940).
Stumpf desarrolló las ideas de una psicología del acto. Distinguió entre los contenidos de la conciencia, sensaciones e imágenes que él consideraba como “fenómenos”, y las “funciones de la conciencia” o actos como percibir, asociar, desear, querer. El estudio de las funciones, o psicología, debía ir precedido de un examen de esos materiales o fenómenos con que se construye luego todo conocimiento. Tal distinción resulta comprensible si se piensa en una función, por ejemplo, la percepción de una habitación que permanece inalterada mientras va oscureciendo, es decir, mientras van cambiando los contenidos sensibles que en ella se dan, o cuando se escucha una melodía sin análisis ni discriminación de la variedad de instrumentos que la interpretan con su peculiar sonoridad. Estos casos sugieren ya una segunda línea de influencia que arranca de Stumpf y va hacia otros discípulos suyos, Karl Koffka y Wolfgang Köhler, los grandes teóricos de la psicología de la forma o de la Gestalt. Como se verá, Fenomenología y Gestalt coinciden en su preocupación por el análisis de la experiencia inmediata, y tienen un origen común en la psicología “del acto” de Brentano y Stumpf.
En cualquier caso, la fenomenología de Husserl, como sistema filosófico, es la base de la psicología fenomenológica, y es necesario entender ésta en relación con su fundamento.

Edmund Husserl (1859-1938) y la psicología

El filósofo alemán Edmund Husserl (Prossnitz, Moravia 1859-Freiburg-im-Breis-gau, Alemania 1938), formado en la matemática y la psicología, y posteriormente en la filosofía con Brentano en la Universidad de Viena, fue privatdocent en las universidades de Halle y Gottinga y profesor titular en la Universidad de Friburgo. Como teórico, se planteó muy pronto problemas que resultaban ser realmente interdisciplinares. Produjo un cambio radical en la filosofía alemana sintetizando en su enfoque fenomenológico. Procuraba con él superar tanto el punto de vista subjetivo como el objetivo en filosofía. Influyó mucho en la psicología. Es autor de las Investigaciones Lógicas (1900-1901), Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (1913), y Psicología fenomenológica (1962-lecciones de 1925). Su tesis para la docencia versó Sobre el concepto de número: Análisis psicológicos (1887); luego sus esfuerzos se dirigieron a construir una Filosofía de la aritmética: Investigaciones psicológicas y lógicas. Es visible, en estos títulos, la conexión de la preocupación psicológica con el interés filosófico y científico. Precisamente, su filosofía fenomenológica surgió del fracaso de sus esfuerzos por hallar un planteamiento psicológico para los conceptos de la matemática. Buscó esta nueva filosofía con el afán de que pudiera servir de base a las demás ciencias; por eso, su idea de la psicología fenomenológica ha de examinarse en estrecha dependencia de aquella filosofía.
Husserl busca un conocimiento firme y seguro. Piensa que todo conocimiento se da en actos de conciencia, o “vivencias”, en los que hay un sujeto, un objeto y una relación de intencionalidad por la que se presenta ante el sujeto ese objeto. De este modo, un conocimiento que nos dé la estructura y modo de funcionar de la conciencia será la base de todos los demás; para lograrlo, habrá que describir la vida de la conciencia tal y como se da. Hasta aquí, parece Husserl estarse refiriendo a la psicología de su tiempo. Pero enseguida añade un requisito que, a su juicio, modifica todo.
“La psicología es una ciencia empírica…, es una ciencia de hechos…, de realidades…En contraste con esto… se fundará la fenomenología pura o trascendental no como una ciencia de hechos, sino como una ciencia de esencias (como una ciencia eidética)” (1962, 9-10). Hace falta ver ahora qué entiende por esencia. En nuestro vivir, yo “veo” un objeto, y esto es un hecho; si describimos y analizamos lo que es este hecho se da, forzosamente encontraremos, junto a unos elementos accidentales o variables, otros sin los cuales aquel hecho no sería un “acto de ver”; serán éstos unos rasgos o elementos “esenciales” para todo “acto de ver”, o, lo que es igual, constituirán una “esencia”. Pero todavía falta lo más importante: ¿y si no hay nada, y yo creía ver algo, y todo era una alucinación? Para que yo crea que, alucinando o no, veo algo que aparece en mi vivencia, el “fenómeno” tiene también que cumplir y realizar los requisitos de aquella “esencia del acto de ver”. La alucinación visual se parece en muchos de sus rasgos a la percepción visual. Por eso se puede tomar aquélla por ésta. En todo fenómeno se da una esencia determinada.
Otra cosa es que el fenómeno sea real o no. Cuando yo vivo algo como real, hay, por un lado, el fenómeno, y además hay la creencia mía de que aquello es real; pero si suspendo esta creencia, y no afirmo ni niego su carácter de realidad, entonces paso de tomar algo como “hecho” a tomarlo como fenómeno de la “conciencia pura”. Entonces puedo describir su “esencia”, puedo contar lo que “aparece” ante mí, pero no puedo afirmar que ese objeto “existe realmente” o que lo “hay en realidad”. Esa suspensión de mi creencia en la realidad lo llama Husserl “reducción fenomenológica” o epokhé, que “pone entre paréntesis” las vivencias, y de golpe, nos hace salir de la psicología para entrar en el terreno de la fenomenología como filosofía o ciencia de esencias (1962, 217-220).
Aparecen así en el análisis de Husserl una multiplicidad de planos que no se excluyen, sino que se complementan. Primero hay la experiencia natural y cotidiana, que tiene lugar cuando el sujeto vive como real el mundo con todo cuanto se le presenta. De este modo, su conciencia se halla entonces dispuesta en lo que él llama una “actitud natural” (1962, 17-18). Lo normal entonces es atender a los objetos. Pero cabe, en cambio, que reflexionemos, y en vez de fijarnos en el contenido, en los objetos, “consideremos las experiencias subjetivas en las que “aparecen” (1963, 166). Esta reflexión nos introduciría en una perspectiva psicológica. Pero con ello todavía no habríamos llegado a la fenomenología. Para esto es preciso aplicar la epokhé o reducción; sólo así nos hallaremos en el plano de la fenomenología filosófica, y no en la simple psicología.

La psicología fenomenológica

El análisis de Husserl es importante para la psicología porque su planteamiento descriptivo ayuda a precisar los materiales o datos que, desde una perspectiva “natural”, constituyen la experiencia consciente. Las vivencias son, por un lado, “procesos” que están inmersos en una fluencia o temporalidad; pero además, cada fenómeno tiene “su propia estructura intencional” o modo de relacionarse el objeto con el sujeto (Husserl, 1963, 166). De esta suerte, la psicología tiene como tarea la investigación en detalle de esas estructuras de las vivencias: “la tarea general de la psicología fenomenológica es el examen sistemático de los tipos y formas de la experiencia intencional y la reducción de sus estructuras a las intenciones primarias, mostrándonos así cuál es la naturaleza de lo psíquico y penetrando el ser del alma” (Ídem, 167). Son, pues, los tipos (die typischen Gestalten) de las vivencias, lo que importa a esta psicología, no los aspectos meramente individuales. De esta suerte, se pone, según Husserl, “el fundamento necesario e incondicionado para la construcción de una psicología empírica ‘exacta’” (1962 b, 285). Como se ve, psicología empírica, psicología fenomenológica y fenomenología son los tres planos de análisis que integran el planteamiento husserliano de su investigación acerca de la experiencia existente.
Husserl se plantea el problema de qué sea la conciencia. No pregunta por los posibles mecanismos fisiológicos que quizá intervengan para que haya actos de conciencia, “porque, por lo pronto, esos mecanismos pertenecen al dominio de los hechos, al dominio de la ciencia natural… pero, sobre todo, porque esos mecanismos son justo los mecanismos por los cuales tengo conciencia, pero nada más… Pues bien, sean cualesquiera los mecanismos psicofisiológicos que producen la conciencia, ésta es, en su pureza primaria, un mero ‘darse cuenta’ de algo: la conciencia es siempre y sólo ‘conciencia de’ precisamente en cuanto puro darse cuenta de algo” (Zubiri, 1963, 234). Conciencia es, según esto, vivencia intencional (1976, 475 ss.; 1962, 74 ss.), en el sentido que dio ya Brentano a la intencionalidad, como referencia al sujeto a un objeto, que se da en todos los fenómenos psíquicos. En toda vivencia intencional – Husserl sigue aquí ahora a Stumpf – hay un objeto (nóema) del que alguien es consciente, y un acto de ser consciente (nóesis lo llama Husserl, en que somos conscientes del objeto de un cierto y determinado modo: quizá recordándolo, o percibiéndolo, o deseándolo; éstas son precisamente diversas formas o tipos de intencionalidad.
Ahora bien, para Husserl la intencionalidad predetermina el modo como se presenta el objeto. Esto queda claro si pensamos en que un nóema u objeto puede ser presente como meramente percibido, o bien como percibido y también deseado, o como percibido y temido, etc. Todas estas variaciones del fenómeno están fundadas en una variedad de modos de la “intención” de la conciencia. Por ello, un conocimiento de la estructura y sobre todo de las especies de intencionalidad daría la base de los modos posibles de presencia de los diferentes nóemas, esto es, daría una base a todo conocimiento o experiencia posibles.
Como la esfera de análisis psicológico y la del análisis filosófico mantienen entre sí un “paralelismo” (1962 b, 294), podemos aplicar sus hallazgos en este segundo campo a la investigación psicológica, sin olvidar que entonces nos movemos solamente en un nivel de descripción de fenómenos, y no en el terreno explicativo e hipotético de la ciencia natural. Husserl nunca pretendió suplantar el trabajo de las ciencias positivas con su filosofía; lo que quería era darles una fundamentación última, al dejar esclarecidos los “datos”, los “fenómenos” y la estructura de la conciencia ante la que aquéllos se presentan.

Procesos psicológicos

Un primer modo de nóesis, o acto intencional, estaría integrado por los fenómenos que podríamos considerar como (i) cogniciones, fenómenos en los cuales al sujeto le es dado algo como objeto. Husserl distingue entre los materiales con que se muestra algo y el objeto mismo que se muestra; de esta manera, cuando percibo una habitación desde dos ángulos diferentes veo la misma habitación mediante unos materiales, o sensaciones, distintos. Quizá la forma fundamental de darse algo es la que Husserl llama “intuición”, acto en que se da un objeto inmediata y originariamente; hay actos, en cambio, en que se da algo, pero de modo mediato no intuitivo. Husserl habla de percepción cuando algún objeto concreto se presenta “con personal presencia al yo… como realmente existente” (1962, 267). La percepción, pues, presenta objetos inmediatamente y se opone así a la presencia mediata que da la mera imagen, como cuando algo está presente a través de una fotografía suya. Este conocimiento contiene unos materiales, sensaciones, que posibilitan la presencia perceptiva de la fotografía, la cual sólo es captada en cuanto intermediario o representante de lo “imaginado”, que ahora se muestra como “una ‘imagen’, una ficción” (1962, 267). Percepción y memoria también presentan una dimensión común a los ojos de Husserl, pues son modos de darse los objetos, pero según una diferente modalidad temporal. En un acto de recuerdo, por ejemplo, el objeto recordado sólo está dado mediatamente; en cambio, en ese mismo acto de recuerdo, el recordar está dado intuitiva, inmediatamente; como se ve, los mismos materiales pueden en esos casos dar origen a actos de sentido o significación diferentes, como ya había indicado Stumpf, que como se ve tendrían “objeto” o “sentido” diversos.
Un tema fundamental en la obra de Husserl es el de las variedades de la intuición. Hay una intuición que nos da fenómenos concretos, y por ello merece ser considerada “empírica” (la percepción); hay también una forma de intuición, pero una intuición distinta, que nos hace presentes con inmediatez las “esencias”, los requisitos que hacen aparecer a un fenómeno como “fenómeno de tal o cual significación”; ésta es la que Husserl considera “intuición eidética” o de esencias. Por ejemplo, en una intuición empírica podemos tener ante nosotros un triángulo, que será grande o pequeño, rectángulo o no, etc.; pero sobre esta base empírica, podemos llegar a ver las notas o caracteres esenciales de todo triángulo, sin cuya presencia y realización en cada caso concreto no podría aquello “aparecer como triangulo”; éstas son las notas o caracteres que constituyen esa esencia. Con nuestras sensaciones tenemos la percepción del triángulo; a través de esa percepción que es fluyente, temporal, que ocurren en un aquí y ahora, se alcanza a conocer un objeto con sus caracteres esenciales, que ya no dependen del aquí y el ahora, como ocurre cuando aprehendemos que el valor de la suma de los ángulos internos del triángulo equivale a dos rectos, etc.; de este modo, Husserl llegó a establecer que en el conocimiento adquirido por un sujeto mediante su experiencia de hechos hay no sólo ese nivel fáctico, sino también un nivel de “esencialidad” que él llamó “idealidad”, y que sobrepasa los límites de lo temporal y momentáneo a lo que da fundamento. De este modo, la investigación de Husserl defiende tanto los aspectos verdaderamente “objetivos” del conocimiento como su otro lado, subjetivo; a través de lo psicológico se llega a la lógica y a la ciencia.
En la percepción, como ya hemos dichos, “alguna cosa aparece con personal presencia al yo…, como realmente existente”; en ella hay además un “fondo perceptivo” que ofrece desarrollos o “aprehensiones potenciales” (1962, 266). Al percibir, vemos que podemos seguir percibiendo, teniendo percepciones distintas del mismo objeto desde perspectivas diferentes, o variando la atención hacia unas partes o elementos distintos. De esta suerte, las presentaciones, unas actuales y otras potenciales, se dan en una continuidad coherente, se van sintetizando y así tenemos “una unidad de conciencia una, y en esta conciencia se constituye la unidad de una entidad intencional, precisamente como siendo la misma entidad presentándose de maneras variadas y múltiples” (1953, ap. 18). Una especial forma de percepción es, para Husserl, la percepción del otro, esto es, de la otra persona: cree que lo que ocurre en ese caso es que yo traslado imaginariamente mi intimidad al otro , y así vería una intimidad en otro cuerpo, un “ego” distinto del mío, o “alter ego”, “sujetos que perciben el mundo – el mismo mundo que percibo yo y que así tienen experiencia de mí como yo tengo experiencia del mundo y en él de los ‘otros’” (1953, ap. 43).
El análisis de la conciencia lleva a Husserl a plantearse el problema de la (ii) personalidad. También aquí hay una compleja pluralidad de niveles en su análisis. Uno es el de la dimensión social del yo. Frente a los otros hombres, en mi experiencia se delimitan un campo que abarca “lo mío propio” (das Mir-Eigene) (1953, ap. 44) y que incluye además una referencia a los “otros”, es decir, a la sociedad, pues lo mío aparece también como “humano”. Otro nivel está constituido por la consideración de mi realidad en forma de “unidad psicofísica” (que condensa la relación yo-cuerpo), donde un “yo-personalidad” “en’ y por medio de’ este organismo hace y padece en el mundo exterior” (1953, ap. 39); este yo que opera en el mundo posee y va estructurando un sistema de hábitos. Hasta aquí el planeamiento del tema se ha venido moviendo dentro de la “actitud natural”. Acto seguido entra el análisis del “ego” realizado después de la epokhé, después de que suspendo la creencia en la realidad: este “ego” reducido que entonces aparece se muestra como un yo que simplemente es polo idéntico de todas las vivencias, y que va constituyendo una “historia”, es decir, su “biografía”, al integrar esas vivencias.
Precisamente, esa “historicidad” del yo constituye la dimensión más profunda que posee la capacidad de (iii) aprendizaje del hombre. El aprendizaje no se reduce a aumentar la experiencia del sujeto, sino a proporcionarle su personal y propia identidad. En este marco Husserl entiende la asociación como un concepto fundamental de la fenomenología (ap. 39). En efecto, el “ego” va organizándose mediante una asociación de vivencias o actos intencionales que se adaptan “a la forma universal y constante del tiempo”. El proceso de asociación explica esa génesis pasiva del “ego” que poner nada para que ello suceda; pero hay además una génesis que resulta de la actividad, de “los actos del yo”, en los que aparecen, junto a elementos representativos o cognitivos, otros de tipo afectivo, valorativo, sentimental, volitivo. Husserl dice que “todas éstas son vivencias que contienen capas intencionales múltiples” (1962, 231). Dentro de esa complejidad la intención valorativa se da cuando “estimamos” algo. Esto abre el área de los problemas de (iv) la motivación. Husserl ha advertido que en cierto tipo de vivencias no sólo hay “esencias”, sino también “valores” que hacen que el yo no sólo conozca, sino que ‘prefiera’ algo. Pero este aspecto está más centralmente examinado en la obra de algunos otros fenomenólogos, a los que haremos muy somera referencia aquí.

Otras aportaciones fenomenológicas: Max Scheler (1847-1928), Alexander Pfänder (1870-1941)

Al lado de las investigaciones de Husserl, los trabajos de Max Scheler muestran una preferencia marcada por el análisis de los aspectos afectivos y valorativos de la vida humana. Su interés por una antropología filosófica le obligaba a examinar el modo de ser de la vida, y empleó ahí el método de análisis y descripción fenomenológicos. Scheler (Munich 1874-1928) estudió en la Universidad de Jena con R. Eucken y O. Liebmann, y fue profesor titular en la Universidad de Colonia. Es autor, entre otras, de las siguientes obras: Ética, El puesto del hombre en el cosmos (1928), Esencia y formas de la simpatía, etc.
Scheler, frente a Husserl, separa la vida emocional de la representativa e intelectual: “La fenomenología del valor y la fenomenología de la vida emocional han de considerarse como un dominio de objetos e investigaciones enteramente autónomo e independiente de la lógica” (1948, I, 42). Para Scheler, la experiencia en que tendemos a las cosas que nos rodean permite el análisis de la “esencia” de esa vida valorativa: las cosas aparecen entonces como unidades en las que se realiza o se asienta un valor, y se llaman “bienes”. El valor, que se descubre a través de los actos de sentimiento, se evidencia en toda situación en que hay que elegir y preferir; en esa situación el hombre es movido por “apetitos” (1957, 157), que pueden impulsar en direcciones contrarias, como pueden ser también contrarios los valores, positivos unos y negativos otros; en suma, “hay auténticas y verdaderas cualidades de valor, que representan un dominio propio de objetos, los cuales tienen sus particulares relaciones y conexiones…, un orden y una jerarquía, independientes de la existencia de un mundo de bienes, en el cual se manifiestan” (1948, I, 42). Los valores son objetos análogos a las “esencias” de Husserl.
Scheler piensa que la estructura de la persona está caracterizada por la intencionalidad. Lo que era en Brentano una nota definitoria de lo psíquico, pasa a tener alcance filosófico y antropológico general. Mientras el animal posee una conducta determinada por las excitaciones del medio, los impulsos y las resistencias a tales impulsos, en el hombre aparece “la posibilidad de ser determinado por la manera de ser de los objetos mismos” (1929, 64) y así se produce “ese peculiar alejamiento y sustantivación que convierte un medio en mundo… (y) la transformación en objeto de los centros de resistencia, definidos afectiva e impulsivamente” (1929, 67). Por la intencionalidad se constituye un mundo de objetividades, de esencias y de valores, que determinan la conducta específicamente humana, irreductible a la del animal. Para Scheler, el hombre se mueve en un mundo de objetos y valores, en el cual puede “decir no” (1929, 87).
También es relevante el análisis del sentimiento y la motivación que llevó a cabo otro fenomenólogo, Alexander Pfänder, cabeza del grupo fenomenológico de Munich. Pfänder (Iserlohn 1879-1941), discípulo de Th. Lipps, siguió sus orientaciones, pero se rebeló después contra su psicologismo, llegando a posiciones similares a las alcanzadas por Husserl, con algunas diferencias. Se llegó a hablar de una Escuela Fenomenológica de Munich inspirada por él, no siempre coincidente con la de Husserl. Autor, entre otras, de las obras siguientes: Introducción a la psicología (1904), Lógica (1921), Problemas fundamentales de la caracterología (1924) y Fenomenología de la voluntad (1900).
Para Pfänder, el sentimiento es un elemento básico y diferenciante en la constitución del mundo subjetivo. Mientras “las sensaciones… constituyen lo que se llama mundo exterior… contrapuesto al yo-conciencia… los sentimientos, en cambio, constituyen el yo; forman, por decirlo así, el modo de estar constituido el yo en sus referencias a los contenidos “objetivos”; son… las modificaciones del yo conciencia” (1931, 56).
Pfänder también analiza en profundidad el fenómeno de la voluntad. Una forma o clase peculiar de sentimientos está representada por la tendencia interior o deseo hacia algo no simplemente representado, sino anticipado de modo que produce en el sujeto un sentimiento de “agrado relativo” (Ídem, 85). Cuando hay representación del fin, y hay deseo, y junto a éste hay también deseo de los medios hacia aquel fin, y hay conciencia de la posibilidad de conseguirlo (Ídem, 120), entonces hay volición o querer. Se puede desear cualquier cosa, pero sólo se puede querer lo posible. En la volición el yo está presente en la forma de hallarse “determinado” el curso de la acción, y aquellos elementos que se le presentan como “fundamentos de una resolución de la voluntad”, son, en riguroso concepto fenomenológico, los motivos (Ídem, 218). Pfänder, su análisis de la volición, precisaba la existencia de formas muy complejas de conducta: al lado de la volición hacia algo deseado describió otra “volición” en que se hallaría involucrada una repulsión frente a algo; también habría voliciones hipotéticas, voliciones disyuntivas, etc. Se trata de una obra de gran riqueza analítica que además se ocupa de la voluntad, un tema muy olvidado en la psicología contemporánea.
Muchas otras derivaciones de la fenomenología han ido por el terreno más específico de la psiquiatría. Karl Jaspers, Ludwig Binswanger, E. Minkowski, Medard Boss, Víctor Frankl y otros han aprovechado una fundamentación fenomenológica y existencial. En ellos aparece la idea del hombre como un ser abierto al mundo, desde la cual buscan entender las formas patológicas de abandono, rechazo y negación del mundo y de los otros, que parece realizar en sí mismo el hombre enajenado (Spiegelberg, 1972).
La fenomenología, temáticamente, se propuso recuperar el análisis y la descripción de la experiencia inmediatamente vivida. En ese sentido, su influencia se extendió a varias de las grandes escuelas de la psicología contemporánea, y en especial a una, que está engarzada en una tradición común. Nos referimos a la escuela de la psicología de la forma, o de la Gestalt, cuyas realizaciones hemos de estudiar ahora.

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lunes 9 de febrero de 2009

 
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